Acantilados
Pasa el frío de las pequeñas moléculas de helado a través de mí provocando placer y escalofríos, es una sublime combinación. Pero me lo tomo a las 18.50, en la penumbra de los días, cuando ya no puedes ni respirar. Y gritar lentamente como las teclas de piano cuando acaba tu canción favorita, despacio, sin prisas. Asumiendo nuestros papeles, sintiendo sensaciones minuto a minuto. Arriesgándose a vivir, tirándose por acantilados de sorpresas.
NOTA: Solo serán pequeños fragmentos, esencias de mis pensamientos, ocurrencias, todos ellos esparcidos. Muchos inacabados y que no acabaré. Quizás es una inútil huella, pero es existente y por el momento, seguiré haciéndolo. Y para quién lo lea, GRACIAS.
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