Wall Street

El Wall Street del corazón

Apostar a caballo ganador. Arriesgar a porcentajes espinosos, financiación a largo plazo con comisión. Sin margen de error. Pongo todo el corazón en el asador y me quemo. Corazón incinerado, mente con obsolescencia programada: 17:51. Kaputt. Banca rotta. Las cenizas se las lleva el viento, las recoge el barrendero o las lame el gato. No queda ni rastro. Cierre de la transacción.

Sin embargo, siempre Ave Fénix, siempre cincuenta de milagro, otro tanto de esperanza y un diez por ciento de sensatez.


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