La presión del agua de la ducha
Hoy, 8:47 p.m. Suena la radio de fondo. Un pequeño aparato metálico, rueda azulada del que brota música atemporal. Me ducho bajo el ojo observador de una alcachofa metálica. - Me gusta ducharme con vegetales, jé - digo en voz alta con ese estúpido intento de hacer reír al de la mimesis, al del espejo. Odio la presión en esta zona del país. Nunca me ha gustado como no tiene la suficiente potencia para ocultar mis pensamientos. La presión del agua sale interrumpiéndose. Intento cantar el último hit que sale del horno radiofónico. Joder, qué mierda, ahora me salen gallos. - Ahhhhhhhh, ahhhhh, ahhhh - y un cúmulo de letras que suenan a inglés de 'tu mai sesta english mai' o de 'alls secs mai couen'. Le doy un par de patadas más al diccionario, a la gramática y a la sede de los que realiza encuestas sobre los 508 millones de hablantes de dicho idioma. - Odio la presión. Odio la presión. Odio la falta de ella. Me enerva. Qué asco de vida.- Enfurezco gradualmente y a la vez se me encienden los colores. Bueno, ya sabéis, los de las latitudes meridionales. La del súper. Qué curvas, qué zig zag de caderas, qué manera de alcanzar los paquetes de fideos del último estante. La radio sigue sonando: "Las agencia estatal de meteorología ha establecido un aviso..." -Uf, lo que le haría a esa zorrita no lo sabe nadie.- Tampoco hay tantas cosas para hacerle, ¿no? Cuántas debo desconocer. Qué importa. - Ven aquí, putita- Cuando los vapores ya solo dejan ver lo que parece un espectro de mi torso, dejo la ducha perdida, Le paso un agua, me aclaro a mí también y se me baja la presión. Debo tener la presión arterial sepultada. -Mierda de día.- Empapado, busco la toalla, me apoyo en los azulejos, se me resbala la mano, me resisto. -Por favor...- Me desmayo al escuchar que la presión atmosférica ha disminuido hasta provocar un ciclón de presentimientos.
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