Primavera

Salivo cuando paso por el aparador de una pastelería, en la manzana dorada en la que vivo, ombligo del universo, calle de nadie.  Bailo danzas con el viento siempre que me sonríe el amargo desconocido, siento escalofríos cada vez que muere un pez en el fondo del mar y me siento triunfante cuando piso con los dos pies sobre los húmedos charcos de los puertos. Capitán de mi alma, pasajero del destino. Perfumador de nubes, caminante de la vida. 

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