Llueve

Los domingos son un fenómeno peculiar en mi vida. Son días aparte, se han convertido en la compañía de mi soledad. Son días de nadar entre teclas de ordenador, de lecturas, de miradas profundas. ¿Profundas? Al centro de mi alma hasta despellejarme, de arrancar pedacitos de mi ser y ponerlos sobre la mesa después del café. Partidas que se juegan sin cartas, partidas de medianoche. Los odio y los extraño tanto como a lo desconocido.
Domingos, quiero domingos de risas, y viajes a lo inesperado. Y sueños y más sueños. Deja de soñar, quién me manda ser soñadora cuando lo terrenal está presente empezando por la gravedad que ata mi alma como la manzana que cae del árbol. 
En mi equipaje solo llevo una guitarra de acordes desgastados, un corazón de cuerda, un reloj de arena roto y sin prisas.




Comentarios

Entradas populares