Tus mapas



Llueve ahí fuera y tú me llueves. Me llueves, me lloras y me torturas. Me buscas cada mes. Cada mes porque te da por dejar mapas con señales que plasman tu esencia inherente a mí. Son borrones de tus poemas, son esbozos incompletos escritos con la tinta que fluye por tus venas. Las pistas que dejas en el lienzo en blanco me guían primero al este y luego siempre al norte. Pero da igual hacia dónde vaya pues tú eres mi norte y mi sur, los que se unen en el mismo lugar: en ese lunar que apunta hacia tu ombligo. Allí donde las conquistas se hacen entre besos y cosquillas, entre brasas y témpanos de hielo, entre sonrisas veladas y paseos sedientos de ti.

Mientras te miro te retuerces, y yo solo puedo retratarte en mi mente, capturarte eternamente. Tú me miras extrañada. Luego, vacilando, temblando y sonsacándome entre sonrisas lo que no me atrevo a decirte me respondes con el silencio de estas cuatro pareces. Tu corazón tirita mientras se estremece sobre mi piel tirante. La tinta recorre tu cruz y te causa esta tormenta. Truena y retumba pero nosotros esperamos pacientes, entre tisanas, a que escampe. 



Comentarios

  1. Hola Cristina:

    Presento mis respetos.

    No es amor, desde luego, lo que la brújula siente por todos los nortes.

    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, agradezco mucho tu comentario. Espero que me sigas leyendo.

      Saludos,

      Cristina

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    2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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