Melosa melancolía. Definiciones y otros asuntos.
Escuchando una antigua canción, miro como pez, desde el balcón,
pegando la mejilla a los cristales mientras veo la vida empañada.
Escuchar una película, ver una canción, dulces momentos seguidos de
escalofríos. No vivir al cien por cien por un mea culpa
y quedar aterrorizado a costa de tus pensamientos. Una avalancha en
una fiesta, una sonrisa desgastada, los vaqueros viejos se cuelan ahora entre las rendijas del pasado. Y al final, solo queda un único
gesto, un último anhelo.
Sin embargo ahora la partida
continúa, juntemos las piezas, no juguemos por separado. Solo a
veces podemos seguir, no siempre puedes decir lo que piensas, no
siempre somos nuestros culpables. Nos gusta el dramatismo, la
teatralidad nos enamoraba entre bastidores pero el pánico se
apodera al salir al escenario. El miedo resta en si somos los
protagonistas de nuestra historia. Entonces nos fugábamos, amantes
de lo desconocido. Ya no nos quedan nuevos versos que recitarnos y
nos abandonamos. Creo recordar que nos recuperamos, pero ya nunca
puede ser lo mismo, los espíritus del pasado, con una mala escritura,
nos envían correspondencia en la que sólo figura una canción con
la que llorar, un dulce con el que disfrutar. Entonces acabamos
prometiéndonos una de cal y una de arena, no decirnos nada de más
ni aceptar inventos. No juzgarnos, respetarnos. Vanas promesas.
Actualmente vivo divagando, disfrazando mis palabras, no contestando mis preguntas, curioseando, jugando al escondite, alternando sin fecha de caducidad. Todo está en mi baúl.
Comentarios
Publicar un comentario