Cuatro meses.

Aquí septiembre huele a despertarse temprano y hacerse tostadas con mermelada. Huele a lluvia y a sueños sin salida. Huele a ducha a deshoras y al viento que agita los árboles del jardín. Sabe a innovación y a locura. En el recreo de mis noches cuento los destellos que entran por el ventanal y en el rincón entre las sábanas atraviesa una pequeña criatura. Sus latidos nombran las farolas de la calle y en las esquinas doblo para encontrarte en mi futuro.

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