Ensayo mientras tienes hambre.
Eso que decían, que para saber si algo te gusta hay que probarlo, es mentira. A mí me gustas y todavía ni te he pegado el primer bocado. Ni siquiera sé a qué hueles ni qué pinta tienes pero no necesito probarte para saber que volveré a pedirle al camarero que se acerque a ver si apareces entre los platos de jamón, queso y bocadillos de atún. Volveré a buscarte entre las burbujas de la coca-cola que siento como estallan al bajar por mi faringe. Tiraré por la borda los acompañantes y otros platos combinados. Te quiero solo, desnudo, sin disfraces. No hay poción que encuentre lugar en este menú, solo tus manos frías acariciando el filo del vaso.
Golpecitos con el índice en la madera y sonrisa desfiladero, plato único.
Golpecitos con el índice en la madera y sonrisa desfiladero, plato único.
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